- No se que decir – balbuceo Aria bajando la mirada
- Puedes abrazarme y decir que si – respondí, en voz apenas audible.
– O decir que no y echar a correr – completé, no muy convencido.
Aria mostro una sonrisa con aquel atractivo toque de maldad.
- Creo que… – detuvo sus palabras por un momento que me pareció casi eterno – …te abrazaré -
Aria me rodeó con sus brazos, y yo le correspondí.
El momento fue eterno mientras duró. Y, al separamos, había parecido tan corto que nuestro primer instinto fue repetirlo.
- Eso significa un “sí” – pregunté, sosteniéndole aún entre mis brazos.
- Creo… creo que si – respondió ella con su dulce y casi inaudible voz, que el ruido de los alrededores trataba de confundir.
Nuestro abrazo se extendió por mucho tiempo más.
El mundo siguió avanzando a nuestro alrededor sin darse cuenta de que, con ese abrazo, se acababa de formar su sentencia final.
Aquí termina este relato, que reducido por el final, se apega lo más posible a los hechos reales.
Aquí termino nuestra historia, para comenzar a forjar nuestra Leyenda.
Una Leyenda que alguien, eventualmente, escribirá.
La princesa despertó con los primeros rayos de sol. Al pie de su balcón, la élite de caballeros del Reino esperaban arrodillados a que ella apareciera.
Al primer movimiento de cortinas que el capitán observó, dio la señal que desencadenó una gran felicitación y ovación para la joven princesa.
Este día podría ser un día normal en cualquier otro Reino, pero en este se celebraba el cumpleaños número dieciséis y con ello la Coronación de la Heredera al Trono del Reino.
Emocionada, la joven princesa bajó grácilmente los duros escalones de roca del castillo y corrió elegantemente entre las filas de soldados a los lados del pasillo que da a la puerta exterior.
Su padre, el Rey, le esperaba fuera con una hermosa corona de plata y diamantes en mano.
- Hoy, querida hija, que cumples dieciséis años, ante los dioses dejas de ser una niña y te has convertido en una mujer. Y como dictan las tradiciones antiguas en este día te entrego la corona que representa la nobleza de tu sangre, y tu derecho a convertirte en la futura reina de nuestro pueblo. -
El rey colocó la corona sobre el cabello castaño de la princesa que se encontraba arrodillada ante él, y extendiendo la mano hacia ella, la ayudo a incorporarse.
La princesa dio un breve discurso en el que prometió servir bien a la corona que portaría desde entonces, y después comenzaron los festejos con un gran banquete y bebida abundante.
Más tarde, con la luna brillando en el cielo nocturno y la gente danzando alrededor de brillantes fogatas, el Rey y su hija, sentados en un tronco acondicionado como banca, se abrazaron tiernamente.
- No importa cuantos años más cumplas o si a los dioses les parece que ya eres o no una mujer… para mi siempre serás mi pequeña bebé – susurró el Rey.
Feliz cumpleaños, Kay.
Hace tantas vidas que he vagado en las Tinieblas, que apenas recuerdo lo que era antes de ellas. Y sin embargo, sé que aún antes de ello no vivía exactamente en un mundo de Luz.
Recuerdo un palacio en una tierra de noche eterna. Recuerdo una familia cuyos integrantes se han dispersado con el tiempo. Recuerdo una pequeña niña cuya luz iluminaba nuestros corazones, pero que hoy vive atormentada por su propia luz.
Recuerdo que el espíritu de la Materia Oscura que habita mi corazón ya estaba ahí, y ya se manifestaba con fuerza.
Pero no fue sino hasta que el sueño se derrumbó que el Hielo empezó a cubrir y ocultar mis sentimientos. Fue cuando empecé a habitar la Zona Penumbral del Reino del Norte que mi madre Michelle, la emperatriz de los Shadows, gobernaba.
El espíritu de la Materia Oscura se materializó cada vez más, y se asentó sobre la cubierta helada que mi corazón portaba, extendiendo sus tentáculos por todos mis órganos, y tratando de salir al exterior.
Hace muchas vidas que eso ocurrió.
Hace muchas vidas que los fantasmas que me habitan me han nublado los recuerdos.
Hace muchas vidas que he dedicado a observar a las personas como un agente que observa pero que no tiene vida propia.
Hace muchas vidas que he vagado sin rumbo, tratando de hallar a aquel espíritu que los Dioses presagiaron que vendría para despertarme de mi letargo de Sombras y restaurar.
Hoy he despertado con un extraño sentimiento en mi pecho. La oscuridad se ha replegado sobre si misma, y la gruesa capa de hielo se ha fundido dejando abiertas fisuras por las que escapan las llamaradas que han nacido por ti en mi corazón.
Hace muchas vidas… que te buscaba. Y hoy que te he encontrado, vuelvo a vivir.
Durante la Celebración, me encontré con Aria y apartándola de su grupo de acompañantes, la tome de las manos
- ¿ Recuerdas nuestra conversación de ayer? – ella asintió.
Tragué saliva y continué.
- Tu eres la amiga de quien hablaba -
- Creo que está muy feliz – comentó Aria.
Ciertamente, había pasado todo el día sonriendo. No era raro que cualquiera que me viese pensara que estaba feliz.
- No es eso – respondí. – Creo que, más bien, es como histeria… como cuando uno sabe que le va a caer el mundo en pedazos encima y, al ver que no hay forma de evitarlo o de escapar, ya no se preocupa por nada y ríe mientras las rocas lo aplastan – reí.
- ¡Que buena descripción! – respondió la chica, acompañándome en la risa.
- No sé… es sólo que… mañana podría hacer algo muy tonto y caer de nuevo en el abismo… pero si no lo hago… se que me torturare la eternidad por ello – mi mirada se volvió más fría.
- Es mejor hacer las cosas aunque salgan mal a que el "hubiera" lo torture a uno eternamente… – respondió Aria casi en un susurro y continuó regresando a su estado jovial – ¡Otro rasponcito de la vida ni se nota! -
- Pues.. si, creo lo mismo pero… si ese "algo" involucra afectar a otra persona… pues… es mas difícil decidir… -
- Changos, si es feo cuando hay involucrados, pero pues… supongo q si realmente quieres algo y eso te hace feliz no puedes detenerte x dañar a alguien, después de todo, independientemente de lo que suceda siempre hay lesionados… -
- Pero… ¿si es una persona cercana? -
- No se cual sea tu situación, aunque la imagino… pero, como te digo, no puedes evitar que alguien salga dañado…-
- ¿Que imaginas? -
- Pues… ¿dilemas románticos? -
Reí.
- Pues… algo así… – reí nuevamente – Si, en realidad si…- suspiré y Aria sonrió.
Decidí contarle más.
- Hay una chica genial que me agrada… pero no la conozco demasiado… y no quisiera, por tratar de ser "algo más", perder hasta su amistad. -
- ¡Oh! ¡Ese problema! – se detuvo a pensar un momento – Si realmente te interesa pues haz que lo sepa antes de que la amistad se vuelva mas fuerte, porque después es difícil romper ese limite de amigo… y después puede resultar contraproducente y entonces sí, tu amistad se va al diablo… -
- Justo por eso ando con ese problema, porque no he querido que pasara eso del límite entre amigos… aún así, no me gustaría perderla… -
Quedamos en silencio un momento.
- Pero.. creo que si… se lo diré… quizá mañana mismo durante la celebración – sonreí.
- ¡Ojalá todo salga bien! Es horrible cuando pierdes un buen amigo por eso…
- Si, espero lo mismo… – respondí.