¿Que estoy haciendo?
¿Como pude pasar tanto tiempo sin ver Tron? Se extraña esa época en que las películas eran buenas aún con gráficos de Atari por SFX

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Cuentos, poemas, pensamientos y todo tipo de documentos que escribí durante mi adolescencia o incluso después de ella, pero antes de conocer el Éter Azul.

Archivos Antiguos, Cuentos

Infierno

Lunes, Julio 13, 2009

Camino lentamente por la vereda oscura. Observo mi alrededor y sólo puedo distinguir sombras, sin una forma definida.

Mis pies están cansados. Me duele la cabeza.  ¿En donde estoy? no lo sé.

Con mucho esfuerzo, sigo caminando. Echo a correr, sin saber el porqué.

Y entonces la veo. Una luz, la más brillante que jamás he visto, y que, a pesar de ello, no lastima mis ojos.

Sigo corriendo, el dolor desaparece poco a poco; mi cuerpo comienza a transformarse.

Mis manos se han deformado, han tomado una forma monstruosa, la forma de una pata, la pata de una bestia extraña. Mi columna se encorva, me obliga a inclinarme y a continuar corriendo apoyándome con mis manos. Siento mi rostro alargarse, comienzo a ver borroso y cuando logro recuperar mi visión veo un gran hocico en donde antes tuve mi boca y nariz.

No lo había visto aún, pero mis pies han mutado también, en patas, que se mueven ágilmente para mantener la velocidad. Volteo hacia atrás y veo una gran cola de reptil salir de mi columna. Intento detenerme, pero no lo logro. La luz está muy cerca ya.

- ¡Oh no! – grito con todas mis fuerzas mientras lucho por detenerme. No lo logro.

La luz, la brillante luz que prometía bienestar se ha teñido de rojo. Un inmenso calor sale de ella, formando un círculo, un portal hacia un desconocido lugar, se encuentra un fuego que abrasa todo a su alrededor.

Me llama, y no puedo detenerme, no quiero entrar ahí, pero una extraña fuerza me atrae hacia ella. Estoy asustado.

De pronto escucho una dulce voz salir de aquel místico portal

- Ven, ven conmigo, ven ahora –

- ¡Gloria! – grito desesperadamente al reconocer esa voz

- Ven, ven conmigo, ven ahora – repite la voz, aún femenina, pero diferente de la anterior.

- ¡Daxel! –

- Ven, ven conmigo, ven ahora – Una vez más la voz ha cambiado, pero esta vez son muchas voces a la vez.

- ¡Ana, Karen, Elizabeth, Lucero, Diana, Angelica, Roxana! – mi boca repite aquellos funestos nombres

-¡Quien es! ¡Quien me llama! –

- Soy yo, no me recuerdas – La misma voz. La voz que es todas las voces.

-Soy yo, ven conmigo, es lo que deseas ¿no? – esta vez la voz cambia conforme habla. De aquella dulce voz a una voz  áspera, demoníaca.

Logro ver una sombra dentro de aquel mundo secreto tras el portal.

- ¡No puede ser! –  susurro levemente

- ¡Soy yo! –

Y veo a esa figura cambiar de apariencia rápidamente, en cuestión de solo segundos toma la forma de todas las personas que han significado algo para mí, de todas las personas que recuerdo o que admiro. Y cuando al fin deja de cambiar, permanece con la más siniestra de todas las apariencias. La mía.

Sin darme cuenta he entrado a su mundo a aquel infierno cubierto de fuego y oscuridad, pero es extraño, el miedo  que sentía ha desaparecido,  ya no siento calor pese a estar rodeado de gigantescas flamas.

- Bienvenido a casa – la voz demoníaca interrumpe mis pensamientos

- ¿Casa?, ¡No!, ¡Yo no pertenezco aquí! – grito eufóricamente, sin pensar

- ¿Entonces porque lo has hecho? –

- ¿Porque lo he hecho? ¿Hecho que? – pienso y entonces mi vista se aclara y puedo ver el lugar en donde estoy, es mi casa, mi casa incendiándose, comienzo a recordar porque.

Yo lo provoqué.

Veo un cuerpo tirado al lado de donde estoy parado. Es mi padre, muerto por un cuchillo clavado en su espalda.

Yo lo hice.

Más allá puedo ver a mi hermano, quemándose, sin vida ya.

- ¡Que he hecho! – pienso mientras escucho sirenas policíacas acercarse rápidamente.

- ¡Que he hecho! – Repito con desesperación

Vuelvo a sentir calor, un inmenso calor. Siento mi cuerpo sucumbir ante el fuego. Siento…no, ya no siento nada, solo veo pasar mi vida entera frente a mis ojos en solo un instante y después nada…nada…nada…

Kutt Katrea, Marzo de 2004


Archivos Antiguos, Diario, Pensamientos

No temas: Consejos de un adolescente a su futura hija

Domingo, Abril 26, 2009

Cuando estudiaba el nivel secundaria, escribí esta serie de consejos hacia una futura hija, que entonces ya deseaba tener. Favor de disculpar el terrible estilo y gramática, comprender que fueron palabras escritas por un niño de 14 años.

No temas a la oscuridad, porque no hay que temer y si un demonio o monstruo llegase a salir de entre la oscuridad , no tengas miedo y enfréntalo y defiéndete si te ataca que eres una niña frágil y tierna pero fuerte y ágil y no tendrías problema en acabar con él.

No temas a las alturas que fue durante años el sueño del hombre  y lo más alto es el cielo y en el cielo el viento corre libre y el viento es tu amigo , escúchalo que lo sabe todo y déjalo que pase sobre tí, que toque tu piel porque el viento purifica y habla con él porque transmite tus palabras a los oídos que deban oirlo.

No temas a los fantasmas o a los espectros porque los que no son amistosos no pueden dañarte  y solo ignóralos, no les hagas caso, imagina que no están ahí porque sólo lo que existe en tu cabeza existe realmente.

Y habla libremente conmigo, porque más que tu padre soy tu amigo y como tu amigo puedes confiar en mi cuando así lo desees. Pídeme consejo cuando estés en un problema o una duda y no te preocupes que no te juzgaré y que así te conoceré y podré saber tus gustos.

Y háblame si me necesitas, que por mucho trabajo que yo tenga y muchos problemas siempre tendré tiempo para tí. Pero si estoy muy presionado, primero anímame, pregúntame que me preocupa y acércate, que yo sienta que estas ahí para que me tranquilice y no te grite que un grito es el resultado de la presión.

hazme sentir orgulloso de tí, de tu inteligencia, de tu fuerza de voluntad, de tus gustos. Tus calificaciones demuestran como te crié. Si son malas, no te puse atención; si son intermedias, eres floja porque la atención que te he dado es muy baja; si son buenas , es porque te he inculcado que debes aprender y criticar aunque no te guste pero lo harás porque es tu deber y porque sabes que te pongo suficiente atención.

Julio 20, 2001


Archivos Antiguos, Lucy, Pensamientos

Sin título

Lunes, Marzo 16, 2009

(También titulado “Porque te amo…”)

Porque te amo, se que alguna vez te lastimaré.

Porque te amo, se que alguna vez te haré llorar.

Pero, porque te amo, prometo estar a tu lado
bajo cualquier circunstancia,
hacer lo necesario para que tu llanto cese
y que el dolor se torne en tranquilidad.

Porque te amo, no te prometeré el sol, la luna o las estrellas.

Pero, porque te amo,
te daré la galaxia mas grande en el universo de mi corazón.

6 de Abril de 2008


Archivos Antiguos, Pensamientos

Oscuridad

Sábado, Marzo 14, 2009

La oscuridad me persigue
las sombras vienen tras de mí
es inútil enfrentarme a ellos
ahora solo puedo escapar.

Mas al final del camino veo una luz
una luz lejana que me llama
y continúo corriendo
buscando la manera de llegar ahí,
pero no puedo alcanzarlo.

Por cuanto tiempo debo seguir corriendo
escapando de las sombras de mi pasado
hasta poder llegar a mi destino.

Tantos rostros he visto durante mi travesía
tantos, que no puedo recordarlos todos
algunos han aligerado el camino
otros lo han hecho más pesado
más nunca me han llevado al final.

Ahora las sombras me alcanzan
me consumen, me transforman
me hacen cambiar en uno de ellos
no puedo evitarlo, la oscuridad
ahora soy parte de ella.

Kutt Katrea
Enero de 2004


Archivos Antiguos, Cuentos

A mil años de hoy…

Jueves, Noviembre 6, 2008

Hace mucho frío. El planeta ha sido devastado. A través de lo que alguna vez fueron las calles de lo que se conocía por “ciudad” vagan espíritus errantes de gente que ha vuelto casi a su estado prehistórico. Esta gente es descendiente de aquella que no pudo pagar el traslado a Marte, cuando se colonizó. Pero eso fue hace cientos de años. Y en este mundo totalmente contaminado por radiación no se puede vivir más. Ha sido una vida dura el sobrevivir aquí. Tener que viajar muchos kilómetros para comprar “comida natural” es muy tedioso. “Comida natural”. Si, la que aún se cosecha en lugares muy apartados, que no fueron tan contaminados y en donde aún crece la vegetación. Hay quienes dicen que esos vegetales ya nacen contaminados, pero ¿de qué nos quejamos? ¿Acaso la comida procesada que se produce en unas cuantas fábricas es menos venenosa?

En estos tiempos tenemos que adecuarnos a lo que haya. El poco apoyo que aún recibimos de los “colonizadores de Marte” nos ha ayudado a sobrevivir. No sé porqué nos mantienen con vida. Algunos dicen que es porque cada vez que vienen se llevan mano de obra, porque es barata, porque un poco de comida diaria es suficiente para alguien de aquí. Otros dicen que ellos no han aprendido y continúan desarrollando armamento y como necesitan probarlo, pues lo traen aquí y nos usan como tiro al blanco.

Yo, la verdad no sé. Me dedico cada día, además de buscar que comer como todos los demás, a intentar recuperar lo que le llamaban “cultura”. Por suerte para mí, mi familia nunca abandonó la esperanza y por eso durante generaciones se ha enseñado el arte de la lectura y escritura de padres a hijos y a otras personas interesadas en aprenderlo, las cuales son cada vez más y más escasas. La mayor parte de mi herencia son “libros”, no techno-books como los que usaban cuando todo lo no-digital se volvió obsoleto, verdaderos “libros” de esos que se hacían con papel y tinta todavía. Están algo viejos y muchos fueron transcritos por los mismos miembros de la familia, como para renovarlos. Pero aún son legibles. Y, como comentaba antes, me he dedicado a buscar más de estos “libros”. Es difícil, pero a veces uno se puede topar con un edificio que está lleno de ellos, todos en mal estado, pero con encontrar solo uno que sea legible de los miles que hay en estos lugares, se puede considerar un gran triunfo.

Es difícil vivir aquí, lo admito, pero ya nos hemos acostumbrado. Y creo que las personas de hoy aún son optimistas. Muchas de ellas van cada mes a recibir al convoy interplanetario que trae los suministros esperando que les digan  “Hemos venido por ustedes. Suban que los llevaremos al paraíso”.

Pero nunca es así. El convoy ni siquiera toca tierra, desde el cielo deja caer grandes cajas y se retira, de vuelta a su hogar.

Y la gente sigue soñando con ir a Marte, con pasear por las Neo-ciudades, comer comida realmente fresca; pero en el fondo saben que nunca lo harán. Porque saben que somos el desecho de una antigua sociedad para la cual no fuimos útiles ya…

Escrito originalmente para el proyecto escolar:
Revista Estudiantil “Punto Muerto”
Febrero, 2004