Sin ti soy todo y nada,
contigo soy quien soy.
Sin ti existo,
contigo vivo.
Contigo, duermo.
Sin ti, muero.
Donde yacen los sueños rotos · El Blog de Kutt Katrea y Kg Designes
Sin ti soy todo y nada,
contigo soy quien soy.
Sin ti existo,
contigo vivo.
Contigo, duermo.
Sin ti, muero.
¿Porque cortas mi piel,
derramas mis sangre,
destrozas mis entrañas
y arrancas alaridos de mi boca?…
¿Mi corazón?
¿De verdad es sólo
que quieres tener
en tus manos mi corazón?
No sin deseos de detenerte y mantenerte a mi lado por y para siempre, te he dejado en el tren que te ha de llevar de vuelta a tu hogar.
Aún tengo el sabor de tus labios en los míos, y el tacto de tu piel en mis manos. Aún siento el aroma de tu cabello en mi nariz, y escucho el rítmico latir de tu corazón en mis oídos. Aún veo tu tierna mirada al cerrar mis ojos, y siento tu presencia a mi lado y a mi alrededor.
Saturas mis sentidos, llenas el vacío en mi vida, en mi alma, en mi corazón.
Te quiero tanto, pero sé que aún no como te lo mereces.
Te quiero tanto como nadie jamás me ha permitido quererle antes.
Te quiero tanto…
Comenzando con esta entrada, pondré algunos comentarios sobre la misma junto al texto que la compone de verdad.
Ayer, 9 de Octubre, ha sido mi cumpleaños número 23. Desde que tengo verdadera conciencia, los cumpleaños han sido terriblemente molestos, recordándome que soy un año más viejo, que estoy un año más cerca de la muerte. He odiado los cumpleaños, en especial los míos, desde entonces.
Pero este año es diferente. Este año, usando como excusa la “fecha especial” para conseguir los permisos adecuados, el Consejo Trascendental (una parte de él, al menos) se ha reunido en mi Castillo para celebrar una pijamada. Mi querida Yoru-sama ha estado aquí, y por primera vez en meses he tenido un sueño placentero con ella cerca de mí.
Agradezco a todos los que me han felicitado en este día, que aunque no considero especialmente “especial”, ha estado lleno de maravillas.
Y en especial agradezco a Yoru-sama, por estos dos meses, por su cariño, por su comprensión y por soportar todas mis extravagancias y torturas y a pesar de ello, quererme como lo hace.
Desde que comenzamos a salir, pensé que sólo estando a tu lado me sentía “vivo”.
Pero hoy, descubrí que no es así.
Hace tiempo, estudiando la “filosofía emo” (lo miserablemente poco que se sobre ella, al menos) comprendí porque se considera que el dolor te hace sentir vivo: la vida biológica esta formada por el dolor. Es el dolor y sus achichincles, como el miedo, los que nos mantienen con vida. Sabes que estas vivo porque eres capaz de sentirlos.
Y en ese sentido es que, cuando estoy contigo, no me siento vivo sino muerto.
Siento en tu abrazo un cariño celestial que atraviesa mi ser por completo, una paz absoluta, una confianza eterna. Encuentro el perdón por los crímenes que he cometido en vida (en todas mis vidas) y no encuentro condenas sino comprensión por los horrores que he promovido o conducido.
En resumen, en tu compañía me siento morir y encontrarme en el Cielo rodeado del amor de los Dioses. Y sin deseos de volver a la vida.
- Anda – decía, empujándome hacia la colina.
- Anda – siguió repitiendo, hasta que llegamos a la cima.
La Luna, astro del que recibía su nombre mi amiga Karhiel, brillaba intensamente en el cielo nocturno y para nosotros en la colina desde la cual se divisaba todo el pueblo, nos parecía que brillaba solo por nuestra presencia.
Estiré mi brazo para rodear los hombros de Karhiel, que debía estar a mi lado, pero ya no estaba ahí.
Nunca más la volví a ver, pero cada vez que voy a la cima de nuestra colina, la Luna parece brillar más intensamente que en cualquier otro sitio.